Para los usuarios del sistema bancario dominicano que hayan superado sobreendeudamientos es importante aprovechar la disciplina financiera, ganada en ese proceso, y comenzar a potenciar su economía personal.
La forma más idónea es hacer crecer el patrimonio para alcanzar metas financieras que brinden estabilidad. En ese sentido, el mercado de valores nacional ofrece productos que, generalmente, tienen más rentabilidad que los tradicionales de los bancos.
No es menos cierto que los títulos valores (bonos de deuda, letras del Banco Central, papeles comerciales y acciones) son más caros de adquirir y, en algunos casos, tienen una cuota de riesgo para quienes empiezan en el mercado de capitales.
En consecuencia, una alternativa atractiva para los principiantes en las inversiones son los productos estructurados.
¿Qué son los productos estructurados del mercado de valores?
Se trata de títulos valores que posee el puesto de bolsa y que este combina para dar forma a un nuevo instrumento financiero, el cual resulta menos costoso de adquirir que un título propiamente dicho, como puede ser un bono de deuda de una empresa privada o del Estado dominicano.
Otra de sus características fundamentales es que están orientados a inversiones de corto plazo, pues suelen tener una vigencia máxima de un año.
Son de renta fija, es decir, que su ganancia está preestablecida de antemano, no va a bajar o a subir en el lapso de la inversión, como sí pasa con las acciones.
Esta condición, por cierto, los hace menos riesgosos frente a los instrumentos de renta variable. Pero lo que también es cierto es que los productos estructurados suelen brindar una rentabilidad más alta que los productos bancarios, verbigracia: cuentas de ahorro a plazo fijo o certificados de depósitos.
¿Qué productos estructurados hay en el mercado dominicano?
Las dos variantes principales son el sell buy back y el sell buy back con mutuo, más conocidos también como SBB y SBB con mutuo.
El sell buy back alude al modo de transacción. El puesto de bolsa tiene unos títulos (generalmente bonos de deuda) que ofrece a su inversionista, este los compra por un lapso establecido y luego el puesto lo vuelve a adquirir (llamado también forward) al final de ese lapso.
La modalidad con mutuo empieza de la misma manera, pero con la variante de que, inmediatamente después de que el cliente compra, el puesto de bolsa se lo toma prestado con el compromiso de devolverlo en una fecha puntual.
Esta última tiene una rentabilidad mayor, ya que, teóricamente, pudiera haber el riesgo (aunque en la práctica es bastante remoto) de que el puesto no pudiera cumplir con la devolución.
En ambas modalidades se firma un contrato que establece no solo las fechas, sino también la ganancia. También se fija cuándo se recibirá la rentabilidad o ganancia. En algunos casos es al final de la inversión, mientras que en otros puede ser en periodos más regulares, mensualmente, por ejemplo.
Ventajas de los productos estructurados
Aunque SBB con mutuo posee más riesgo, en la realidad es más una posibilidad lejana que algo que ocurra con frecuencia; por lo tanto, se les suele considerar como instrumentos de bajo riesgo, de buena rentabilidad y de fácil funcionamiento, con los cuales pueden comenzar a invertir quienes empiezan en el mercado de valores.
Ayudan a aumentar el capital propio, familiar o de pareja, y, por consiguiente, a acercarnos a las metas económicas que nos planteamos: el inicial para vivienda, aportes para el negocio propio, abonos al fondo de retiro laboral, etc.
Para las personas que han salido de deudas es un estupendo mecanismo para evitar que su dinero pierda valor en compras o gastos de poca valía.